¿Son mágicos los clavos Nike? Primer día con las Dragonfly

Estrenamos las zapatillas de clavos Nike ZoomX Dragonfly con las que Joshua Cheptegei batió el récord del mundo de los 5.000 metros.

El resultado del primer día de uso de las Dragonfly.
El resultado del primer día de uso de las Dragonfly.

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Antes de empezar a hablar de las Nike ZoomX Dragonfly hay que tener claras dos cuestiones. Primero, es importante tener en cuenta que los test de material son subjetivos (a pesar de que nosotros, los probadores, tratemos de darle una visión más amplia al producto para intentar pensar en todo tipo de corredores) y en segundo lugar puedo decir que no tengo ninguna tara especial y que, en líneas generales, suele funcionarme bien lo que le funciona bien a la mayoría. Una vez dicho esto, sigamos.

Hace dos semanas compré por internet las Dragonfly por 149,99€. Una cantidad bastante respetable, sí. Llegaron el jueves pero hasta el sábado no pude abrir la caja al no encontrarme en mi domicilio. En cuanto lo hice, lo tuve claro: ¡a probarlas a la pista! No soy un corredor especializado en correr en pista y, de hecho, hacía un año que no me calzaba unas zapatillas de clavos para correr sobre el tartán, pero la ocasión lo merecía. ¿Conocéis esa motivación derivada de estrenar zapatillas? Pues eso tenía yo en mente sumado a toda la campaña de comunicación y promoción que se había realizado con unas zapatillas que incluso algunos consideran destructoras del atletismo presente.

EL ENTRENAMIENTO: 2x200 + 1000

Después de calentar 20 minutos, un poco de activación y tres rectas de 100 metros, me calcé las Nike ZoomX Vaporfly NEXT% para la primera repetición de 200 metros. Lo quise hacer así para comprobar la diferencia frente a las zapatillas de clavos. Las sensaciones con las NEXT%, como siempre, espectaculares: un colchón que notas cómo te lanza hacia adelante pero con las que en las curvas de la pista pierdes algo el control. El tiempo de ese primer 200: 32.1.

La primera sensación con los clavos no es tan abrumadora como con las zapatillas de ruta. De hecho, resulta raro calzarse unas zapatillas para competir en pista y que sean tan "blandas".

Descansé ampliamene unos 3 minutos y por primera vez me calcé los clavos Dragonfly. La primera sensación con los clavos no es tan abrumadora como con las zapatillas de ruta. De hecho, resulta raro calzarse unas zapatillas para competir en pista y que sean tan "blandas" ya que habitualmente notas cómo este tipo de zapatillas resultan realmente rígidas. Salí de nuevo tratando de controlarme y el tiempo del segundo 200 fue similar: 31.9. Llegaba el plato fuerte.

Las Nike ZoomX Dragonfly
Las Nike ZoomX Dragonfly.

Sé que muchos diréis que estas zapatillas están pensadas para carreras de fondo y no para correr 1.000 metros al máximo, pero si tenemos en cuenta que en Mónaco Laura Muir las utilizó para correr esa distancia en 2:30.82, Joshua Cheptegei hizo lo propio en los 5.000 metros corriendo a 2:31 de media cada kilómetro y Jakob Ingebrigtsen también las calzó para su récord de Europa de los 1.500 metros en 3:28.68, parecen una elección adecuada. Teniendo en cuenta mi estado de forma actual, mis nulas capacidades para correr rápido en esta distancia y las sensaciones en las dos repeticiones de 200 metros, decidí salir a un ritmo de unos 33 segundos cada 200, pronosticando un tiempo final de 2:45. Así fue hasta los 500 metros, donde pasé en 1:23.1 (algo más lento), corriendo la segunda parte de este particular test en 1:17.9 y los últimos 200 metros en 30.1. Tiempo final: 2:41.0.

De la misma forma que los modelos en ruta con placas de fibra de carbono y espumas ultra reactivas son muy democráticos, con zapatillas de clavos de este tipo es necesario tener una técnica de carrera eficiente y una fortaleza física superior.

¿Y las sensaciones, preguntaréis? La verdad es que no sentí nada especial. Son unas zapatillas de clavos soberbias y que a una velocidad respetable como la que alcancé yo se comportan a las mil maravillas, proporcionándote rigidez, control y, sobre todo, una sensación de poder correr un poquito más si hubiera sido necesario. Mi conclusión es que para sacar partido a estas zapatillas hay que ser muy fino y muy rápido. De la misma forma que los modelos en ruta con placas de fibra de carbono y espumas ultra reactivas son muy democráticos (cualquiera puede obtener un beneficio evidente con ellas en los pies), con zapatillas de clavos de este tipo es necesario tener una técnica de carrera eficiente y una fortaleza física superior, algo con lo que yo no cuento. En cuanto a la recuperación, puedo decir que han resultado muy sorprendentes. A la mañana siguiente de este test no tengo las piernas como piedras ni camino como Robocop, algo que suele pasar cuando corres al máximo en la pista una distancia de este tipo

Sin embargo, no se pueden obviar los diferentes estudios que afirman que la mejora con este tipo de calzados es de unos 2 centímetros por cada zancada, algo inapreciable para mí en este primer entrenamiento. Con esto quiero decir que esa mejora evidente que supone calzar estas zapatillas resultará más patente en hombres y mujeres que deciden sus victorias o registros personales por pequeñísimos detalles. Un calzado pensado para la élite y que, en los pies de un simple aficionado a este deporte, poca magia podrán efectuar.


PÓDCAST CORREDOR: De Owens a Kipchoge: la evolución de las zapatillas en el último siglo

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Así son los ZoomX Dragonfly de Nike.

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