Cuando restan unos días para una nueva edición del Zurich Marató de Barcelona, que este 2026 superará los 30.000 participantes, es inevitable mirar atrás y recordar las pruebas más icónicas sobre 42 kilómetros y 195 metros que se han celebrado en la ciudad. Y esas no son otras que los dos maratones olímpicos de los Juegos de 1992, las carreras masculina y femenina que cerraron un evento histórico y que dejaron un recuerdo imborrable tanto por su recorrido como por la dureza de su desenlace.
A diferencia del circuito urbano actual del Zurich Marató de Barcelona, el maratón olímpico apostó por un recorrido lineal absolutamente singular. La salida se situó en Mataró y desde allí los atletas recorrieron buena parte del litoral del Maresme antes de entrar en Barcelona. Durante los primeros kilómetros, los corredores avanzaban prácticamente junto al mar atravesando localidades como Cabrera de Mar, Vilassar de Mar, Premià de Mar, Montgat o Badalona, en un tramo rápido que permitía mantener un ritmo constante.
La entrada en Barcelona convertía la carrera en un auténtico escaparate de la ciudad. El recorrido atravesaba algunas de las avenidas y puntos más representativos, permitiendo que millones de espectadores descubrieran la capital catalana a través de la prueba reina del atletismo de fondo. El maratón olímpico no solo era una competición deportiva, sino también una forma de mostrar la nueva Barcelona al mundo, la misma ciudad que hoy sigue atrayendo a miles de corredores cada año en el maratón de la ciudad.
La subida final a Montjuïc fue el gran juez de aquellas carreras
Sin embargo, el desenlace era cualquier cosa menos sencillo. Tras más de 40 kilómetros de carrera, los atletas debían afrontar la durísima subida desde Plaza de España hasta Montjuïc, un tramo que se convirtió en uno de los momentos más recordados de la prueba. La pendiente final hacia el Estadio Olímpico castigó enormemente a los corredores, que entraban en la pista completamente exhaustos tras una subida que llegaba en el peor momento posible.
En lo deportivo, la carrera masculina terminó con la victoria del surcoreano Hwang Young-Cho tras un intenso duelo con el japonés Koichi Morishita, mientras que el alemán Stephan Freigang completó el podio. En categoría femenina la victoria se la llevó la soviética que defendía los colores del Equipo Unificado Valentina Yegorova, que superó por solo ocho segundos a la japonesa Yuko Arimori. El bronce se lo llevó la neocelandesa Lorraine Moller.
En cuanto a la representación española, en categoría femenina no hubo mujeres que representaran a nuestro país, mientras que en categoría masculina Diego García fue 9º, Rodrigo Gavela 18º y José Montiel 32º
Más de tres décadas después, el espíritu de aquellas carreras sigue presente en la ciudad. El Zurich Marató de Barcelona recoge ese legado olímpico, aunque con un circuito muy diferente y pensado para el atletismo popular. Lo que no cambia es la esencia: miles de corredores recorriendo Barcelona y escribiendo cada año un nuevo capítulo en la historia del maratón de la ciudad, una historia que empezó a ganar dimensión mundial precisamente en 1992.




