Diferencia entre probióticos y prebióticos

Necesitas incorporar ambos en tu dieta, las bacterias intestinales desempeñan un papel muy importante en nuestra salud.

Julia Niño

Diferencia entre probióticos y prebióticos | soycorredor.es
Diferencia entre probióticos y prebióticos | soycorredor.es

Los anuncios, los artículos, las etiquetas de los alimentos... nos bombardean con mensajes para que incluyamos los probióticos en nuestra dieta ya que nos argumentan que son indispensables para nuestros intestino con repercusión en el resto del cuerpo. Los anuncios, los artículos, las etiquetas de los alimentos... nos bombardean con mensajes para que incluyamos los probióticos en nuestra dieta ya que nos argumentan que son indispensables para nuestros intestino con repercusión en el resto del cuerpo.

Y sí, es una realidad, además de ayudarnos a una mejor digestión, tener abundancia y una gran variedad de bacterias intestinales buenas se ha relacionado con una inflamación intestinal reducida, niveles de azúcar en la sangre mejor regulados, niveles más bajos de colesterol e incluso un mejor estado de ánimo.

Pero no podemos dejar de lado a los prebióticos, un tipo de fibra dietética de la que se alimentan los probióticos y que necesitas, por tanto, para obtener los beneficios de los primeros.

Diferencias entre probióticos y prebióticos

Los probióticos son las bacterias intestinales promotoras de la salud de las que has escuchado tanto. Se encuentran en productos alimenticios fermentados como yogur, chucrut, kimchi o kombucha. Los probióticos se balancean hacia el lado "bueno", evitando que las bacterias dañinas dominen su sistema y generen problemas como inflamación, infección o síntomas gastrointestinales relacionados con la diarrea y el síndrome del intestino irritable.

Los prebióticos, por otro lado, son completamente diferentes. A diferencia de los probióticos, no son organismos vivos, son fibras solubles y fermentables que no podemos digerir en nuestros estómagos. Esto les permite progresar a nuestros intestinos, donde son absorbidos por los probióticos y fermentados en ácidos grasos de cadena corta. Son estos ácidos grasos los que nos brindan todos los beneficios que nos mantienen saludables mucho después de que hayamos comido nuestra última cucharada de yogur.

Alimentar a nuestras bacterias intestinales es realmente vital, sin el combustible adecuado, las bacterias buenas pueden desaparecer, o incluso volverse contra ti. La mayoría de las bacterias si no tienen con qué enriquecerse, tratarán de encontrar nutrientes en otros lugares, ycomo puede ser el revestimiento mucoso del intestino. Esa mucosidad es lo que protege el intestino de las bacterias "malas" cercanas, por lo que tener menos podría ponerlo en riesgo de infección o inflamación.

¿Cómo consumir probióticos y prebióticos?

Que los probióticos y prebióticos son esenciales para nuestra salud ya nos ha quedado claro, ¿pero cómo debemos consumir ambos nutrientes?

Cuando se trata de probióticos, es importante remarcar que las fuentes naturales siempre superan a los suplementos. Las bacterias buenas en los alimentos como el yogur o el kéfir están en un recipiente y se alimentan de los carbohidratos y azúcares que los rodean, esto asegura que están vivos y listos para mejorar tu salud después de haberlos consumido. Las bacterias en los suplementos generalmente no tienen nada de lo que alimentarse, por lo que muchas de ellas morirán antes de que las tomes.

Las fuentes naturales de probióticos también tienen una mayor variedad de bacterias que los suplementos, lo que crea un ecosistema bacteriano más fuerte.

Al igual que los probióticos, los prebióticos deben consumirse a través de los alimentos, en lugar de un suplemento. Gracias a su alto contenido en fibra soluble, las alcachofas, la cebolla y el ajo son buenas fuentes, ya que poseen almidón resistente, una fibra que recibe su nombre porque "resiste" la digestión en el estómago. El almidón resistente reside en la avena, los plátanos y las legumbres; y debido a las formas en que el almidón se ve afectado por el calor, también está presente en la pasta cocida y luego enfriada, en las patatas y en el arroz.