Barega es Bikila: Tokio corona a un etíope que respeta su historia

"Qué honor ganar en la ciudad en la que Abebe Bikila ganó el maratón olímpico", explicó Barega tras ganar el oro olímpico en los 10.000 metros, que celebró como lo hizo el héroe de su país en 1964.

Selemon Barega durante la final de 10.000 metros en los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto: Félix Sánchez.
Selemon Barega durante la final de 10.000 metros en los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto: Félix Sánchez.

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“Qué honor ganar en la ciudad en la que Abebe Bikila ganó el maratón olímpico; qué honor ganar en la prueba que hicieron grandes mis mayores, Haile Gebrselassie y Kenenisa Bekele”. Esas palabras pronunció Selemon Barega tras coronarse campeón olímpico de los 10.000 metros en Tokio, corriendo el último kilómetro en 2:25.1 y superando a los ugandeses Joshua Cheptegei y Jacob Kiplimo.

Barega, que lleva en la élite desde 2017, siempre había destacado por no cumplir con las expectativas cuando llegaba como favorito a las medallas o al título a nivel global. Siendo una figura desde categoría junior y con una marca personal de 12:43.02 en 5.000 metros, fue quinto en esa distancia en Londres 2017 y plata en Doha 2019 después de ser superado en esta última carrera por su compatriota Muktar Edris. Quizá fue una decepción, pero la gloria le estaba esperando dos años después en Tokio.

Heredero natural de la tradición etíope, Barega comenzó a coquetear con los 10.000 metros en 2019 y con el 26:49.46 de aquel año dejó claro que también funcionaba "por arriba". Gebrselassie y Bekele tenían sucesor pero debía refrendarlo con medallas.

TOKIO IBA A SER DIFERENTE

Sabedor Barega, muy prodigado también en las pruebas de campo a través de nuestro país, de los fallos cometidos en anteriores citas internacionales, supo centrar su preparación en unos Juegos Olímpicos que iba a afrontar con su estilo característico pero con la convicción de que el final sería distinto. La final de los 10.000 metros se desarrolló relativamente lenta, un caramelo en la mano para aquellos que, como él, tienen dinamita en las piernas para un último kilómetro a tumba abierta.

Como si fuera un trote durante los primeros 25 minutos de carrera, todo se desató en esos últimos 1.000 metros que Barega cubrió como nunca antes un atleta lo había hecho en esta distancia. Tomó el mando y, aunque muchos creían que se iba a producir la historia que siempre protagoniza el etíope sucumbiendo en los metros finales, aguantó el envite ugandés y se proclamó campeón olímpico. Como Bikila en 1964 en este mismo estadio. Como 'Gebre' y Bekele en esta misma distancia.

La celebración supuso un calco a la realizada por el atleta más importante de la historia de su país en aquel Tokio olímpico de ceniza y blanco y negro. Un pequeño trote al cruzar la meta y unos estiramientos posteriores en la zona interior del anillo que no fueron casualidad. Y es que Barega, cuyo estrabismo lleva a pensar a algunos aficionados que se trata de un atleta con una inteligencia limitada, es un corredor que conoce su historia, la respeta y la aplica. Ya es campeón olímpico y ahora llegan los 5.000 metros. Espera Katir y muchos de sus rivales en los 10.000m. Disfrutemos.

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Abebe Bikila en una imagen de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 | COI

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