Las HOKA Mach X 3 no pretenden ser una superzapatilla de competición pura ni tampoco una zapatilla cómoda de rodaje diario. Su propuesta es clara y honesta: rendimiento sostenido, estabilidad y eficiencia cuando el cuerpo empieza a acumular kilómetros.
Ese enfoque híbrido, entre entreno de calidad y competición, es precisamente lo que las hace tan interesantes para corredoras que buscan sensaciones rápidas pero que también valoran llegar enteras al final.
Personalmente, además, hay un motivo por el que este tipo de zapatillas cobran aún más sentido para mí. Debido a diversos problemas musculares que arrastro como secuelas de mi etapa como atleta, todavía no me he atrevido a afrontar un maratón con zapatillas con placa de carbono. Aunque son indudablemente rápidas, también resultan más exigentes y no siempre son la mejor opción cuando buscas proteger el cuerpo a lo largo de 42 kilómetros. En ese contexto, la Mach ha sido una aliada muy coherente: una zapatilla con estructura, eficiencia y ayuda mecánica, pero sin la agresividad de una placa de carbono que me permitió correr el pasado Maratón de Chicago con confianza, cuidando las piernas y priorizando llegar fuerte, y entera, hasta el final.
Pero volvamos ahora a la zapatilla, su corazón está en su mediasuela de doble capa: por un lado, espuma PEBA en la parte superior, más reactiva y ligera; por otro lado, espuma EVA más firme en la base, que aporta estabilidad y control. Entre ambas, HOKA incorpora una placa Pebax (no carbono), que actúa como elemento de propulsión moderada. Aquí está una de las claves del modelo. Esto se traduce en una sensación muy particular: no hay un “efecto catapulta”, pero sí una economía de carrera muy constante, especialmente a ritmos de maratón y umbral.
El upper es técnico y estructurado. El pie queda bien envuelto, especialmente en mediopié, sin sensación de opresión. El talón es estable y no da problemas incluso cuando la técnica empieza a degradarse con los kilómetros. No es una zapatilla blanda ni permisiva en el ajuste: transmite control. Y eso, en un maratón, es una virtud.
Entrenamientos clave con las Mach X 3
🔹 Tiradas largas con bloques a ritmo de maratón
28–30 km con últimos 10–12 km a ritmo objetivo
Aquí es donde la Mach X3 empieza a justificar su nombre. La zapatilla mantiene una respuesta constante cuando las piernas ya no están frescas. La placa ayuda a sostener la mecánica y la estabilidad evita que “te sientes” en exceso al final de la tirada.
No hay euforia, hay control. Y eso, en una preparación de maratón, es oro.
🔹 Entrenamientos de ritmo controlado largo
De 16 a 20 km a ritmo maratón
La transición es fluida, el apoyo estable y el retorno de energía suficiente para sostener el ritmo sin sobrecargar gemelos o sóleos.
Es una zapatilla que permite trabajar calidad sin salir destrozada, algo especialmente importante cuando acumulas semanas de carga.
🔹Maratón de Chicago 2025: el examen definitivo
Correr un maratón con una zapatilla te permite conocerla de verdad. Y en Chicago, me demostraron exactamente lo que la marca promete sobre el papel.
Durante los primeros kilómetros se sienten estables, casi contenidas.
A partir del kilómetro 25, cuando el cansancio aparece, agradeces la estabilidad de la base, la firmeza controlada de la mediasuela, una placa que sostiene la zancada cuando tú ya no lo haces igual.
No es una zapatilla que te haga volar, pero te permite seguir corriendo bien cuando el cuerpo empieza a negociar.
¿Para quién sí y para quién no?
Sí es para ti si:
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Buscas una zapatilla fiable para maratón o media maratón.
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Priorizas llegar fuerte al final frente a sensaciones explosivas.
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Te gusta entrenar con una zapatilla similar a la que compites.
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Valoras estabilidad y control cuando la técnica empeora por el paso de los kilómetros.
No es para ti si:
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Buscas sensaciones muy blandas o muy reactivas.
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Quieres una zapatilla exclusivamente para competir rápido distancias cortas.
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Prefieres modelos muy agresivos con placa de carbono.





