Síntomas de un suelo pélvico dañado

Un suelo pélvico debilitado o dañado puede acarrear el desarrollo de importantes trastornos que tienen un impacto muy negativo en la calidad de vida de las mujeres.

Linda Sansegundo

El dolor no es el único síntoma de la disfunción del suelo pélvico
El dolor no es el único síntoma de la disfunción del suelo pélvico

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El suelo pélvico es una red de músculos, ligamentos y tejidos que actúan como una red para ofrecer soporte a los órganos pélvicos: el útero, la vagina, la vejiga, la uretra y el recto.

Generalmente no se da importancia a estos músculos, pero lo cierto es que su debilidad o mal funcionamiento puede acarrear el desarrollo de importantes trastornos que tienen un impacto muy negativo en la calidad de vida de las personas y pueden tener un importante impacto psicológico en ellas.

La disfunción del suelo pélvico es probablemente la causa más frecuente del llamado dolor pélvico –que se irradia hacia la ingle, la parte inferior del abdomen y la espalda–, que se origina al producirse contracciones involuntarias y repentinas de este grupo de músculos y de los adyacentes, como los que controlan la rotación interna de la pierna. Su disfunción puede estar causada por múltiples factores, desde un parto, una cirugía en la zona pélvica, un traumatismo u otras patologías, como la endometriosis, la fibromialgia y un largo etcétera.

Pero el dolor no es el único síntoma o consecuencia de la disfunción del suelo pélvico. Un suelo pélvico dañado puede dar la cara de diferentes maneras, además del dolor, en forma de dolor, escapes no deseados (orina, gases, heces), sensación de pesadez, relaciones sexuales no placenteras...

Los síntomas más comunes suelen ser:

  • Sensación de pesadez, hinchazón o dolor en la vagina que se agrava al final del día
  • Sensación o ver que un "bulto" que sale de la vagina
  • Dificultad para comenzar a orinar o vaciar la vejiga por completo
  • Infecciones del tracto urinario frecuentes
  • Pérdidas de orina al reírse, toser o hacer ejercicio; necesidad urgente o dolor al orinar
  • Pérdidas fecales o dificultad para controlar los gases
  • Estreñimiento

Y estos síntomas pueden desembocar en problemas como:

  • Incontinencia fecal y urinaria: uno de los trastornos más frecuentes por esta causa, ya que la debilidad de estos músculos en algunas ocasiones no permite un control eficaz de los esfínteres y se producen fugas accidentales de heces o de orina. Además muchas veces se tiene la sensación de que no se ha producido una evacuación completa y se va al baño varias veces en poco tiempo. Puede bastar un estornudo, un poco de tos o un esfuerzo al levantar peso para que se escape algo de orina.
  • Prolapsos de los órganos pélvicos (recto, vejiga o útero): cuyos músculos son incapaces de sujetarlos de modo que se descuelgan y pueden llegar a sobresalir por el ano o la vagina. Para ello puede ser suficiente una leve presión sobre la parte inferior del abdomen.
  • Patología relacionada con la función sexual: dispareunia, vaginismo, anorgasmia…

PÓDCAST: Qué es el suelo pélvico y cómo y por qué debemos ejercitarlo

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