Dos meses con el Suunto Race 2: un reloj excelente que no recomendaría a cualquier corredor

Tras más de dos meses de pruebas en asfalto, pista, trail y bicicleta, el nuevo GPS de Suunto nos ha conquistado por su batería, pantalla y fiabilidad, aunque también tiene algunos aspectos mejorables que no lo convierten en la opción ideal para todo el mundo.

Probamos a fondo el Suunto Race 2, un reloj excelente que no recomendaría a cualquier corredor.
Probamos a fondo el Suunto Race 2, un reloj excelente que no recomendaría a cualquier corredor.

Después de dos meses utilizando el Suunto Race 2 prácticamente a diario, tengo sentimientos encontrados. Y eso, en realidad, es una buena noticia. Porque estamos ante un reloj con muchísimas virtudes, pero también con algunas decisiones que hacen que no sea necesariamente el reloj que recomendaría a cualquier corredor.

Mi punto de partida tampoco era sencillo. Llevaba más de dos años utilizando dispositivos Coros y, para quien venga de ese ecosistema, el cambio es importante, pues es una marca que destaca por la simplicidad: todo está donde tiene que estar y casi nunca hay que pensar demasiado. Suunto propone algo diferente. Más funciones, más información, más posibilidades... pero también una curva de aprendizaje mayor.

Le pido poco a un reloj: que la batería dure, que mida correctamente el desnivel y la distancia, que sea fiable en el ritmo y el pulso y que sea sencillo cuando hago series en pista.

Y aquí conviene aclarar algo. Yo soy un usuario bastante básico para lo que suelen ofrecer hoy los relojes GPS de gama alta. No necesito decenas de métricas ni aplicaciones. Lo que le pido a un reloj es relativamente sencillo: que la batería dure mucho, que el GPS funcione bien, que mida correctamente el desnivel, que sea fiable en el ritmo y el pulso y que responda cuando hago series en pista. Lo fundamental.

He utilizado el Race 2 en prácticamente cualquier escenario imaginable para un corredor: entrenamientos de asfalto, sesiones de pista, rutas de trail con seguimiento de mapa, senderismo, salidas en bicicleta e incluso durante la noche para probar sus funciones de seguimiento del sueño. Un uso variado que me ha permitido conocer bastante bien sus puntos fuertes y sus limitaciones.

Lo que más me ha gustado

La primera gran sorpresa ha sido la pantalla. La visibilidad es excelente en cualquier situación y la calidad del panel AMOLED es de las mejores que he probado. Los datos se leen con facilidad incluso corriendo rápido o consultando el reloj de un simple vistazo. La experiencia visual está claramente por encima de la media.

También me han convencido mucho los materiales y la sensación general de producto premium. El Race 2 transmite calidad desde el primer momento. El cristal de zafiro, el acabado de la caja y el diseño general dejan claro que estamos ante un reloj de gama alta.

Pero donde realmente me ha ganado es en la fiabilidad de las métricas. Tanto el ritmo instantáneo como la frecuencia cardíaca reaccionan muy rápido a los cambios. Cuando aceleras o cuando el pulso empieza a subir, el reloj tarda muy poco en reflejarlo. En entrenamientos de calidad o en los que no quieres pasarte del ritmo por nada del mundo, es algo que se agradece mucho.

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Análisis de un entrenamiento de 12 kilómetros con 3 cambios de ritmo fuertes de 15 segundos que se aprecian perfectamente en la gráfica.

La batería merece un capítulo aparte. En una época en la que muchas marcas parecen asumir que cargar el reloj cada pocos días es normal, Suunto sigue apostando por la autonomía. He podido entrenar durante semanas sin preocuparme demasiado por el cargador y eso, para mí, tiene muchísimo valor. A ello se suma un detalle aparentemente menor pero muy importante: el sistema de carga es cómodo, rápido y queda perfectamente fijado al reloj. Parece una tontería hasta que has sufrido cargadores que se desconectan con facilidad.

También valoro positivamente la política de actualizaciones de la marca. Suunto está incorporando mejoras de software de forma continua y da la sensación de que el Race 2 seguirá evolucionando durante los próximos años. Y lo cierto es que todavía hay aspectos que pueden mejorar.

Parte trasera del Suunto Race 2 y cargador, que se conecta a través de un USB-C.
Parte trasera del Suunto Race 2 y cargador, que se conecta a través de un USB-C.
El sueño, para quien quiera profundizar en la recuperación

Durante este mes también he utilizado el Suunto Race 2 para monitorizar el sueño y analizar las métricas de recuperación. Como suele ocurrirme con este tipo de funciones, no es algo a lo que preste demasiada atención ni que condicione mis entrenamientos, pero entiendo perfectamente que haya usuarios que las valoren mucho.

El reloj ofrece una cantidad importante de información relacionada con el descanso nocturno, desde las horas de sueño hasta variables relacionadas con la recuperación. La información se presenta de forma clara y resulta sencilla de consultar posteriormente en la aplicación.

Eso sí, utilizar estas funciones tiene una pequeña contrapartida. Al estar registrando continuamente la frecuencia cardíaca y otras métricas durante toda la noche, el consumo de batería aumenta. La autonomía sigue siendo uno de los grandes puntos fuertes del Race 2, pero sí he notado una diferencia respecto a los periodos en los que únicamente lo utilizaba para registrar entrenamientos.

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Estadísticas de sueño con el nuevo Suunto Race S 2.

Lo que menos me ha gustado

No todo ha sido perfecto. Lo primero que me ha resultado poco intuitivo es la configuración de entrenamientos. Crear sesiones estructuradas o modificar ciertos parámetros requiere más pasos de los que me gustaría. No es complicado una vez aprendido, pero sí menos directo de lo que esperaba.

Tampoco me convence el sistema de mapas. Los mapas offline funcionan bien, pero hay que descargar previamente las regiones que vas a utilizar y tarda bastante tiempo. No es un drama, pero sí una gestión adicional que otras plataformas resuelven de forma más transparente.

Hay además una limitación que me ha acompañado durante toda la prueba: solo se pueden configurar cuatro pantallas de datos por actividad, contando el mapa como una de ellas. Para usuarios avanzados probablemente sea suficiente, pero en un reloj de este nivel esperaba algo más de flexibilidad.

Otro punto débil es la ausencia de plataforma web, algo que Suunto lleva arrastrando desde la desaparición de Movescount. Toda la gestión pasa por la aplicación móvil y personalmente sigo echando de menos una versión de escritorio para analizar actividades, configurar entrenamientos o simplemente navegar por el historial de sesiones con más comodidad.

Y, por último, la correa. Es un detalle muy personal, pero la correa de silicona incluida no me ha terminado de convencer. Suunto vende correas textiles compatibles y creo sinceramente que deberían ser la opción por defecto. Resultan más cómodas, se adaptan mejor a la muñeca y ofrecen una sensación más agradable durante entrenamientos largos.

¿Para quién es el Suunto Race 2?

Aquí llega la pregunta importante. ¿Lo recomendaría a un corredor? Si hablamos de un corredor que simplemente quiere registrar sus entrenamientos, consultar ritmos y olvidarse del reloj hasta el día siguiente, probablemente no. Existen opciones más sencillas, más intuitivas y también más económicas en el mercado, como el propio Suunto Run que también estamos probando y que tiene un precio tremendo de 199€.

Ahora bien, si buscas un reloj con acabados premium, una pantalla espectacular, gran autonomía, métricas fiables y un ecosistema pensado para quien practica varios deportes o disfruta analizando datos de entrenamiento, el Suunto Race 2 es una propuesta muy seria.

EL SUUNTO RACE 2 EN POCAS PALABRAS

LO MEJOR
  • Pantalla AMOLED sobresaliente, con una visibilidad y legibilidad excelentes en cualquier condición.
  • Autonomía de primer nivel, incluso con un uso intensivo y entrenamientos frecuentes.
  • Métricas muy fiables, especialmente en ritmo instantáneo, frecuencia cardíaca y desnivel.
  • Gran rapidez de respuesta ante cambios de ritmo o pulso durante los entrenamientos.
  • Materiales y acabados premium, con sensación de reloj de gama alta desde el primer momento.
  • GPS rápido y preciso en asfalto, pista y montaña.
  • Sistema de carga cómodo y seguro, fácil de acoplar al reloj.
  • Compromiso de Suunto con las actualizaciones, incorporando mejoras de software de forma periódica.
LO PEOR
  • Configurar entrenamientos resulta más complejo de lo deseable, especialmente para quien busca sencillez.
  • Obliga a descargar previamente los mapas de las regiones por las que vas a correr.
  • Solo permite cuatro pantallas de datos por actividad, contando el mapa como una de ellas.
  • No existe plataforma web, por lo que toda la gestión y análisis pasa por la aplicación móvil.
  • La correa de silicona no está a la altura del conjunto, siendo las opciones textiles más cómodas.
  • La monitorización del sueño incrementa el consumo de batería, aunque sin comprometer gravemente la autonomía.
  • Puede resultar excesivo para corredores que solo buscan registrar sus entrenamientos, ya que existen alternativas más simples y económicas.
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