¿Damos demasiada importancia a las liebres?

El Meeting de Castellón celebró una exitosa edición este jueves, aunque hubo problemas con algunas de las liebres de las carreras de fondo y mediofondo con la consiguiente queja de los atletas afectados.

Lucía Rodríguez fue una de las afectadas por la ausencia de liebre femenina en los 5.000 metros del Meeting de Castellón. SPORTMEDIA.
Lucía Rodríguez fue una de las afectadas por la ausencia de liebre femenina en los 5.000 metros del Meeting de Castellón. SPORTMEDIA.

Ayer se celebró en Castellón una de las reuniones más ilusionantes de los últimos años en España. No solo por la consecución de grandes marcas, sino por la implicación y el buen hacer de todo el equipo organizativo de este evento que ha dado un salto de calidad en este 2022 y cuya intención es mantenerlo, incluso incrementarlo, en el futuro.

Sin embargo, entre todas las publicaciones en redes sociales de los distintos atletas que participaron en la reunión celebrada en el Estadio Gaetà Huguet destaca una, la de Isabel Barreiro, por dura y concreta en sus reivindicaciones. La asturiana participó en los 5.000 metros con la clara intención de pelear por la mínima para el Campeonato de Europa de Múnich (15:25.00), algo que ya buscó en el Meeting de Andújar y que no logró como tampoco el resto de atletas españolas que estuvieron en la localidad jienense.

En su reclamación, Barreiro explicaba los errores cometidos por la organización a la hora de contar con una liebre fiable de cara a la prueba, algo que también ocurrió en Andújar y que, de hecho, resulta habitual en muchas de las reuinones que se celebran en España, sobre todo si hablamos de categoría femenina. En Castellón la liebre ni siquiera participó en la prueba por motivos que se desconocen, aunque sí que estaba en la instalación. Una queja con fundamento y que desembocó en la frustración de las atletas al no poder alcanzar sus objetivos en la que iba a ser una de las grandes oportunidades de la temporada.

En cualquier caso y de ahí el motivo de estas líneas, la labor de la liebre no puede de ninguna forma condicionar como lo hace el rendimiento de muchos de los mediofondistas y fondistas. Es una ayuda importante, cualquiera que haya visto atletismo lo sabe, pero el resultado de una prueba no se puede justificar única y exclusivamente en la labor de la liebre, una queja que también se ha verbalizado tras la serie B de los 800 metros en categoría masculina cuyo paso por la primera vuelta estaba previsto en 52.5 y se fue a 54.30.

Cada carrera es un mundo y en muy pocas ocasiones las condiciones (viento, temperatura, labor de la liebre, estado físico del atleta...) van a ser perfectas, por lo que es importante tratar de sacar adelante cada competición independientemente de todos esos condicionantes. Aunque eso sí, en el caso de Barreiro y las atletas de los 5.000 metros se entiende la frustración al ser un fallo recurrente.

Los entrenadores tienen que hacer entender a los atletas que son ellos con su actitud y sus prestaciones los que determinan el devenir de sus competiciones.

Toda esta situación provoca que haya saltado el debate sobre la importancia de las liebres y cómo asumen los atletas su labor de ayuda a la hora de conseguir una buena marca. En muchas ocasiones hemos podido ver cómo determinados atletas fijaban toda su atención previa a la carrera en lo que tenía que ver con la liebre de la misma, sin ni siquiera establecer una estrategia personal de la misma. De esta forma, cuando la liebre falla, el atleta en cuestión se queda sin recursos mentales para sacar la carrera adelante.

También los entrenadores, por supuesto, que en ocasiones ponen todo el peso de la prueba en el trabajo de los marcadores del ritmo sin transmitir al atleta la confianza suficiente para cumplir por sí mismos con el objetivo estipulado. Y es que los preparadores tienen que hacer entender a los atletas que son ellos con su actitud y sus prestaciones los que determinan el devenir de sus competiciones, no las liebres que contrata la organización de las reuniones.

Las carreras nunca son ideales y aunque las liebres y los organizadores pongan todo de su parte también existe la posibilidad del fallo. En asumirlo y obviarlo durante el desarrollo de la competición está también parte del éxito del futuro, como bien sabe la propia Isabel Barreiro, atleta que ha generado esta reflexión y que, como en ella es habitual, trató de sacar adelante su carrera esta vez sin éxito, finalizando en 15:51.67 después de bajar considerablemente el ritmo en los últimos dos kilómetros.


 

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