Tommie Smith, John Carlos y Peter Norman: una historia que no debemos olvidar

La impresionante final de los 200 m que Tommie Smith, John Carlos y Peter Norman brindaron en México 1968 apenas es comparable a su categoría moral.

Tommie Smith, John Carlos y Peter Norman: una historia que no debemos olvidar. Foto: Getty Images.
Tommie Smith, John Carlos y Peter Norman: una historia que no debemos olvidar. Foto: Getty Images.

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Hay hombres que corren y son muy buenos. Hay hombres que corren y son los mejores. Y hay hombres buenos que corren, son los mejores, levantan descalzos y cabizbajos sus puños enguantados en negro y baten el récord de la dignidad humana para toda la eternidad. La impresionante final de los 200 m que Tommie Smith, John Carlos y Peter Norman brindaron en México 1968 apenas es comparable a su categoría moral.

En estos días en los que la lucha por la igualdad racial está más candente que nunca, conviene recordar la historia que estos tres atletas protagonizaron hace ya 52 años. Ellos se sacrificaron en pos de la justicia social y lo hicieron, además, sabiendo que las consecuencias serían catastróficas para el devenir de sus carreras deportivas. Tres héroes a los que no tenemos que olvidar.

La protesta de estos 3 verdaderos hombres contra la privación de derechos humanos a las personas que no tienen el color de piel adecuado en Estados Unidos, Australia o el lugar que sea, es la imagen más famosa de la historia de los Juegos Olímpicos.

El profesor de sociología Tommie Smith, un cuerpo y zancada perfectos para la prueba, consiguió un espeluznante 19.83 aun relajándose a falta de 10 metros. Resultado: desposeído del oro, expulsado de la competición, amenazado y tratado como delincuente en su país.

Peter Norman, australiano de piernas recias antitéticas a las de Smith, es una centella blanca que entra en tromba en meta: 20.06, todavía récord de Australia 52 años después. Resultado: plata, apartado del equipo olímpico para competiciones venideras, sin trabajo fijo, zarandeado en los medios de comunicación de su país y olvidado por la organización en los actos de Sydney 2000. En su funeral, en 2006, Carlos y Smith portaron su féretro.

John Carlos, teórico favorito, de salida y físico explosivos, realizó una curva casi tan portentosa como la recta de Smith y lideró hasta los 140 metros, cuando Smith gestó un increíble cambio de revoluciones. Quizá el desánimo no le hizo percatarse del poderoso final de Norman. Resultado: desposeído del bronce, expulsado de los Juegos, amenazado de muerte y soportando una violenta presión que condujo a su esposa al suicidio.

Este es vídeo dela final de 200 m, y de la ceremonia de entrega de medallas.

La espectacular final de 200 metros masculinos de México 1968.


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