Husillos: "Actuación perfecta sería batir el récord nacional y mejorar el 14º puesto de Londres'17"

El atleta de Astudillo afronta sus primeros Juegos Olímpicos con el título europeo indoor de los 400 metros como credencial y en el punto de mira los 44.69 de Bruno Hortelano.

Óscar Husillos está dispuesto a dar un salto de calidad en Tokio 2021. Foto: Sportmedia.
Óscar Husillos está dispuesto a dar un salto de calidad en Tokio 2021. Foto: Sportmedia.

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Óscar Husillos debutará en unos Juegos Olímpicos a última hora de la mañana del domingo. Lo hará en la tercera calle de la última serie de los 400 metros. Hay seis. A semifinales avanzan los tres primeros de cada una más los seis mejores tiempos. De los ocho contendientes, tres han dado la vuelta al anillo más rápido que él (45.37) este curso: el estadounidense Michael Norman (44.07), el holandés Liemarvin Bonevacia (44.80) y el trinitense Machel Cedenio (45.34). Es un escollo, no un trámite. Tampoco un papelón. Le sobran piernas para batirse en el tartán clásico del escenario tokiota (rojo arcilloso, sin concesiones a la modernidad). “Tengo muchas ganas de correr en ese estadio que es una auténtica locura”, apunta el palentino, discípulo de Luis Ángel Caballero, quien supo reconvertirle en velocista tras unos inicios atléticos en los que no faltaron pruebas de mediofondo e incluso carreras populares.

Óscar Husillos tras lograr el título europeo de 400 metros en pista cubierta. |Foto: Sportmedia.
Óscar Husillos tras lograr el título europeo de 400 metros en pista cubierta. Foto: Sportmedia.

Si la suerte sonríe, aunque sea de medio lado, será el momento de pensar en cotas mayores. Por ejemplo superar la mejor actuación de un cuatrocentista español en unos Juegos, que lleva desde Amberes 1920 cogiendo polvo en los manuales de estadística deportiva; Miguel García Onsalo, guipuzcoano, fue 16º. O desplazarse más rápido de lo que lo hiciera el catalán Cayetano Cornet (Jefe de misión del COE en Japón) en Barcelona 92, 45.39, la mejor marca nacional en el evento. “Todos mis entrenamientos desde el Campeonato de España han sido muy buenos, acercándome a muchas de mis mejores registros personales, que los tenía desde aquel fantástico 2018… Incluso los que he hecho aquí, a pesar de que me han tocado días muy malos, con mucho viento”, relata evocando el invierno de Birmingham, cuando un mísero puñado de milímetros le privó del título mundial bajo techo. Y regresa a Inglaterra, un año antes, esta vez a cielo descubierto, para continuar con su ejercicio de motivación: “Seré novato, como lo fui en Londres, donde acabé decimocuarto. Una actuación perfecta en estos Juegos sería batir el récord nacional y mejorar ese puesto”.

Estuvo al costado de Bruno Hortelano aquel atardecer en Moratalaz, hace tres años, cuando ambos protagonizaron el ‘cuatro’ más veloz de la historia de nuestro atletismo. 44.69 y 44.73, ninguno de los dos ha vuelto a correr tan rápido desde entonces, pero el campeón de Europa indoor tiene hambre: “Hasta que llega el momento de la verdad nunca sabes lo que puede llegar a correr la gente, pero mis sensaciones están siendo buenísimas. Sé que puedo correr mucho, puedo estar perfectamente por debajo de los 45 segundos. Es por lo que voy a luchar. Sé que con 44.70, si suena la flauta, puedes estar perfectamente en una final mundial u olímpica”.

Lleva una semana en la Villa y no se le está haciendo larga la espera. “Poco a poco nos hemos ido adaptando al horario, al calor, a la humedad… y a los protocolos sanitarios. Es un poco asqueroso eso de los PCR echando saliva en un tubito, pero mira, si te digo la verdad lo prefiero a que me metan un bastoncillo en la nariz hasta taladrarme el cerebro”, comenta sonriente, mientras constata que una de las razones principales de que la experiencia olímpica esté siendo más que satisfactoria es la buena sintonía entre sus compañeros de apartamento, una nutrida muestra de la tremenda versatilidad de la actual España Atletismo: “Tenemos de todo. Dos lanzadores, Javi Cienfuegos y Lois Maikel Martínez; dos mediofondistas, Adrián Ben y Saúl Ordóñez; dos vallistas, Sergio Fernández y Asier Martínez; y dos velocistas, Bernart Erta y yo. Pasamos ratos muy agradables, solemos reunirnos antes de ir a dormir y vemos a los compañeros por la televisión, ya que no podemos ir a las sedes. Echamos buenas parrafadas, somos como una familia”.

10 imágenes del histórico oro de Óscar Husillos en Toruń
Óscar Husillos con la medalla de oro conquistada en Toruń. Foto: Sportmedia

Juntos masticaron el titubeante inicio de los nuestros el primer día de competición: “Nos quedamos un poco chafados porque el primero en entrar a la pista ha sido Fernando (Carro) y la cara que tenía no era precisamente de estar pasándolo bien… Al final una lesión le obligó a retirarse y todos estuvimos algo tocados, sobre todo Adri, que es su compañero de entrenamiento. Pero lo que tenemos que hacer en estos casos es levantarnos y competir, tratar de hacerlo bien por nosotros mismos y para que otros disfruten con nuestras competiciones. Sacar las castañas del fuego por el grupo, vaya. Arce y Sebas tampoco tuvieron su día, pero el equipo es muy potente y no tardarán en verse los resultados, como sucedió con Natalia Romero, Ana Peleteiro y Carlos Mayo esa misma tarde”.

Tantas jornadas lejos de casa han dado para más de una anécdota relacionada con el trasiego de protocolos, el famoso tubito para la saliva y tal: “Todos los días hay que entregar nuestro bote. Pues bien, ayer pasaron a recogerlo y faltaba uno. No sabíamos de quién. Y todos ahí venga a buscar… ¡Y resulta que era el mío! Apareció debajo de la cama, no sé cómo narices llegó hasta allí. Me llevé un tirón de orejas, pero no pasó de ahí la cosa”. Y alguna que tienen que ver con el silencio nocturno (más bien la falta del mismo), de más trascendencia competitiva de lo que uno pueda llegar a pensar: “Las paredes son de pladur y Adri Ben comparte habitación con Lois Maikel, un tío muy grande que ronca bastante. Una noche no pudo pegar ojo y al día siguiente se notaba cansado entrenando, así que se ha trasladado con su camita de cartón al cuarto en el que dormimos Bernat y yo. Así que ahí estamos los tres (risas)”.

Mal no le ha ido al ochocentista, que en el momento de cerrar estas líneas, en la tribuna del Estadio Olímpico de Tokio, certifica ante nuestros ojos el pase a semifinales con 1:45.30, la mejor marca jamás lograda por un español en las dos vueltas al sintético durante el transcurso de unos Juegos. A nada que sea un poquito supersticioso nos da que no se muda hasta después de (ojalá) la final. Óscar solo dará una, más veloz, con la ilusión de emular a su amigo y seguir presentando la candidatura a mejor corredor de cuatrocientos metros de la historia de nuestro atletismo.

Así afronta los Juegos Olímpicos y el futuro Óscar Husillos. Foto Sportmedia

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